Trabajo de escuela. El brief: Escribir un relato a partir de la visualización de una fotografía.
La Caza
El plan seguía según lo previsto, incluso mejor. Había alcanzado el punto exacto con diez minutos de antelación. Por lo tanto, quedaban dos horas y diez minutos para cumplir el objetivo que me había llevado hasta allí. Tenía una vista perfecta en todas direcciones y aunque se veían algunas nubes a lo lejos, prácticamente no soplaba viento.
Dejé la maleta a un lado, saqué las pocas provisiones que me quedaban y empecé a masticar aquella masa espesa e insípida que llevaba comiendo durante semanas. Los años me estaban pasando factura, durante la guerra no me quejaba de la mierda que nos dieron todos esos años. Pero ahora la espalda no dejaba de recordarme que había dormido demasiado tiempo entre trincheras, y cuando algo sabía a mierda decía que sabía a mierda, y punto.
Después de terminarme aquellas “delicias” y descansar los huesos un rato, continué con el plan. Miré el reloj. Quedaba hora y media. Abrí la maleta, extendí la manta y coloqué todas las piezas en orden. Una a una fui limpiándolas, no es que sea un obseso de la limpieza, pero había visto más de un muerto al que se le había atascado el arma. Y no iba a permitir que algo así me dejara sin el dinero que esperaba cobrar después de aquello.
Hora y cuarto. Pieza a pieza, no tardé en montar a mi pequeña. Seis kilos de metal con pintura mate para evitar reflejos, una velocidad de 853 metros por segundo y un alcance máximo de un kilómetro y medio. O eso dicen. Pero no creo que haya sido el único que ha conseguido un disparo efectivo a un blanco en movimiento a dos kilómetros de distancia.
50 minutos. Tomé posición junto a un saliente, apoyando el cañón en una de las rocas. Apoyé la culata en el hombro, retiré la tapa de la mirilla y eché un vistazo. Perfecto. Volví a colocar la tapa para evitar destellos del cristal.
40 minutos. Abrí la botella de agua y me tragué las pastillas de Propanolol y Diazepam, así irían haciendo efecto para el momento exacto. Ni sudor de manos, ni boca seca, ni espasmos. Después preparé la inyección de Clorpromacina y esperé haciendo ejercicios de respiración.
15 minutos. Me puse la inyección y me preparé, tumbado junto al rifle, esperando a ver a lo lejos la moto que debería aparecer en cualquier momento.
5 minutos. Una diminuta nube de polvo se empezaba a acercar desde el horizonte. El viento seguía estable.
2 minutos. Retiré la tapa de la mirilla. Calculé la velocidad y la trayectoria del objetivo.
1 minuto. Quité el seguro. Puse el indice en el gatillo.
10 segundos. Respiré hondo y…
Mierda. Noté un frío metálico a la altura de la nuca. Esta no la vi venir.

